LA NATURALEZA ES UN LIBRO QUE ESTÁ DISPUESTO A SER CONOCIDO




Tanto el copihue como el cóndor y el huemul, se encuentran amenazados. Sus poblaciones decrecen y las causas son variadas, aunque probablemente el mayor peligro radica en la acción del ser humano.

Por Romina Bevilacqua, revista Chile Indómito

Llega septiembre y como de costumbre, el país se viste de fiesta. Los colores blanco, azul y rojo tiñen las fachadas de casas, locales y oficinas y diversas guirnaldas adornan el ambiente dieciochero. Pero sin duda alguna uno de los invitados de honor a esta celebración es el infaltable copihue de papel o plástico, símbolo de la llamada chilenidad, en representación de nuestra flor nacional.

Se suman a los personajes patrios el cóndor y el huemul que sostienen nuestro escudo, emblema de la identidad nacional que se celebra en estas fechas. Y así el copihue, el  cóndor y el huemul se transforman en símbolos de nuestro patrimonio natural y protagonistas silenciosos durante las FiestasPatrias. Pero ¿qué sabemos realmente de ellos?

Es probable que muchos aún no hayan tenido la suerte de ver a un copihue en su ambiente natural, trepando y enredándose en la vegetación y asomándose desde la altura como manchones de color rojo, blanco o rosado entre la espesura de la selva valdiviana.

Para otros podría resultar difícil imaginar cómo se comporta un huemul libre en su hábitat, ya que nunca han visto a uno. Lo mismo ocurre con el cóndor que para algunos sólo se reduce ala imagen deuna mancha negra que planea en lo alto del cielo.

Lo cierto es que si gran parte de los chilenos no han tenido la oportunidad de ver a estas especies en su ambiente natural, con el tiempo las probabilidades de que lo hagan se vuelven cada vez más escasas y es posible que para las futuras generaciones este privilegio ni siquiera sea posible. Ya quetanto el huemul, el copihue y el cóndor se encuentran hoy amenazados.

BAJO AMENAZA

Hace más de 30 años que el huemul (Hippocamelus bisulcus), se encuentra en peligro de extinción. Su población ha ido en constante disminución y se estima que solo existen entre mil quinientos y dos mil ejemplares entre Chile y  Argentina, los únicos dos países donde es una especie nativa.  De ellos, alrededor de dos tercios habitan en nuestro país en grupos pequeños de 10 a 60 huemules, muy fragmentados y distantes entre sí.

En otra época, esta especie habitaba desde Santiago hasta el Estrecho de Magallanes. Sin embargo, actualmente sólo se encuentran en la Zona Sur principalmente en la Región de Aysén y en parte de la X y XII regiones. ¿La razón? Su proceso de extinción se ha agravado por la progresiva destrucción de su hábitat para habilitar zonas para la ganadería y obras de infraestructura; la introducción de ganado doméstico que les transmite enfermedades; su caza indiscriminada —pese a estar protegido por leyes chilenas e internacionales desde 1929, que prohíben su caza, captura y comercialización— y el deterioro de la vegetación nativa.

El cóndor andino (Vultur gryphus), el ave voladora más grande del mundo, también se encuentra amenazado aunque en menor medida que el huemul. En Chile se considera como una especie “vulnerable” cuya población ha disminuido en el tiempo por diversas circunstancias, que incluyen sumatanza indiscriminada por parte de campesinos y ganaderos, quienes erróneamente lo consideran un ave depredadora que ataca al ganado, cuando realmente los cóndores son exclusivamente carroñeros, es decir, se alimentan de animales muertos.

Otros peligros a los que esta gran ave se enfrenta son la ingesta de cebos con tóxicos, la competencia por alimento con otras especies carroñeras, la colisión con cercos eléctricos, el envenenamiento por plomo al ser alcanzadas por perdigones y la pérdida y deterioro de su hábitat. Si a esto se suma que el cóndor tiene una de las tasas reproductivas más bajas del mundo, ya que ponen un huevo cada dos o  tres años tras alcanzar su madurez sexual después de los 6 años de vida, la situación se torna cada vez más preocupante.

Por su parte, el copihue (Lapageria rosea), nuestra flor nacional endémica* de Chile, también se encuentra en peligro de extinción y por lo mismo fue declarada como especie protegida por la Ley de Bosques. Esta planta trepadora muchas veces es cultivada por el alto valor ornamental que le otorga su singular belleza y diseño en forma de campana. Es precisamente su comercialización la que ha mermado las poblaciones de copihue, único representante del género Lapageria, que debido a su lenta capacidad de crecimiento (demora hasta 10 años en florecer) no logra recuperarse.

OJOS QUE NO VEN…

Así como el famoso refrán “ojos que no ven, corazón que no siente”, entre naturalistas y conservacionistas pareciera existir una máxima que permanece latente y que dice: “no se protege lo que no se conoce“.

Si bien tanto el copihue como el huemul y el cóndor son especies a las que todo chileno ha escuchado nombrar, son muy pocos los que realmente están informados de sus características, comportamientos, amenazas o estados de conservación. Y por lo mismo, resulta difícil que se interesen en ellas.

Esta situación se hace evidente en las palabras que dijo a fines de 2013 Ana Hinojosa, integrante del Plan de Conservación del Huemul: “uno cree que a muchos les gustaría trabajar a favor de la protección del huemul, un animal emblema de Chile, pero es una especie muy escasa y en riesgo, y por lo tanto casi nadie la puede ver. Por lo mismo es muy difícil sensibilizar a la gente y que haga cosas concretas para protegerla“.

Es por eso que cada día se vuelve más necesario educar a las personas para que conozcan y valoren lo que los rodea, ya que cualquier iniciativa de conservación que busque proteger nuestro patrimonio natural necesita de la participación activa y el compromiso de la comunidad para que realmente sea viable.

(*) Endémico: especie animal o vegetal propia y exclusiva de una determinada zona.

http://www.educarchile.cl/ech/pro/app/detalle?id=225692

Categoria: Sabías Que

Deja una Respuesta