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Los humanos no influimos en la conducta violenta de los chimpancés

A lo largo de la pasada centuria y de lo que llevamos del siglo XXI, mucho se ha hablado y estudiado sobre los marcados rasgos violentos que se observan en ocasiones en los chimpancés, nuestros primos más cercanos.

Ataques fulminantes, asesinatos y otras formas de violencia extrema se han observado entre ellos, convirtiéndolos, junto a los seres humanos, en una de las poquísimas especies capaces de coordinar acciones de esta naturaleza contra otros miembros de su propia especie. ¿Qué dicen las últimas investigaciones que se han realizado al respecto?

La violencia en los chimpancés

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Hasta ahora se creía que a medida que las poblaciones humanas en África fueron creciendo, la influencia de las mismas sobre la conducta de los primates se hizo cada vez mayor debido a impactos directos, como la tala de los bosques, la agricultura o la caza de chimpancés como alimento.

Algunos estudios especulaban que toda esa presión sobre dichos animales, de alguna manera estaba condicionando la agresividad observada entre los miembros de un mismo grupo o hacia los grupos vecinos de chimpancés.

Sin embargo, según un amplio estudio recientemente publicado en Natureque ha durado nada menos que 54 años, los rasgos violentos y agresivos de los chimpancés son innatos a esta especie y no tienen nada que ver con la posible interferencia humana en sus vidas. Es decir quelos chimpancés son violentos por naturaleza.

 

Detalles de este estudio

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El complejo estudio abarcó 18 grupos de chimpancés y otros cuatro de bonobos, sus parientes más cercanos, que vivían en diferentes zonas geográficas africanas. En el tiempo que duraron las observaciones, los científicos detectaron 152 asesinatos entre los chimpancés y apenas hubo una sola sospecha de asesinato entre los bonobos, pero el individuo atacado nunca se encontró.

Todos estos ataques fueron absolutamente independientes de cualquier influencia humana en las poblaciones de los primates, pues algunas no habían tenido perturbaciones asociadas con nosotros jamás en su vida. Por ello quedó descartado que su agresividad sea una conducta aberrante provocada por nuestra presencia o nuestras acciones.

En conclusión: los chimpancés son violentos entre sí por naturaleza y esta conducta significa para ellos una ventaja adaptativa, pues aquellos más violentos tienen más probabilidades de encontrar pareja, territorio o comida, especialmente los machos.

 

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Al ser el chimpancé la especie actual más cercana al ser humano en términos evolutivos, algunos investigadores han intentado encontrar en ellos el origen de la conducta violenta que exhibe nuestra especie y sobre todo de nuestros comportamientos bélicos, que tantas calamidades han provocado.

Sin embargo, pese a que los bonobos y los humanos tenemos un ancestro común que vivió entre 5 y 7 millones de años atrás, es imposible decir si la violencia proviene de esos orígenes o si se ha ido generando luego, ya que como hemos visto, los niveles de agresividad de cada uno varía y en el caso de los bonobos, es mínima.

No obstante, vale aclarar que las agresiones constituyen apenas un pequeño porcentaje de la vida diaria de los chimpancés. Eso sí, según Michael Wilson, investigador principal del estudio y profesor de la Universidad de Minnesota, lo que si podemos descartar es que nosotros estemos causando cambios hacia una mayor agresividad en la conducta de los primates.

 

 

 

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